Nuestra Cultura
Por Mario Prieto Linares
Insertos en el este del Gran Chaco Gualamba, al pertenecer a la región guaranítica, esta cultura tiene vasto predominio en nuestra idiosincracia en gral. en todos los aspectos de nuestra cotidianeidad, aún cuando en la conformación social haya intervenido parte de la corriente colonizadora de inmigrantes o sus descendientes, que desde el inicio poblaron esta comarca. Esto se manifiesta plenamente en todas las facetas culturales, desde la gastronomía, la música, la mitología, o el lenguaje, a veces mixturado con acepciones propias del guaraní, sin llegar a ser el “yopará” tan frecuente en la frontera con el Paraguay.
Sin embargo, también es evidente una leve influencia de la cultura chaco-salteña o chaco-santiagueña. De hecho, en mucho menor escala que en localidades y regiones del centro-oeste, u oeste de la provincia; correspondiéndose de alguna manera, con el origen de la conformación social de toda la provincia, que responde a la entremezcla de las culturas inmigrantes, regionales y europeas, más las etnias originarias.
En cuanto a las culturas del viejo mundo, muy poco han prevalecido en nuestro medio. Es decir, han declinado frente a las otras influencias predominantes
Las actividades artísticas, deportivas y las acciones comunitarias, desde siempre ha sido el complemento ideal en la formación integral del individuo, al dar amplitud a su cosmogonía, al remitirlo automáticamente a sus estadios más intrínsecos. Como formas de expresión del espíritu, son insoslayables en el ámbito de la sociedad, en virtud de ser, los medios por los cuales se canaliza la creatividad, se subliman los sentimientos y emociones, se expresan deseos e ideales, y coadyuva a religar el espíritu humano con lo supremo, en igualdad de relevancia con la religión, los actos de verdadero amor, y la filantropía, a partir de ser ente motivador de los buenos sentimientos, a la vez que contribuyen a la salud mental, a modo de catarsis.
Son medios esenciales por los que se expresa la voz interior que no se exterioriza en el lenguaje cotidiano.
Produce en el individuo un estado de liberación espiritual y solaz.
En el sentido social, comunitario y cultural, la persona se siente co creadora de tales expresiones, lo que contribuye a sacarlo de la anomia o de la exclusión, sintiéndose protagonista dentro de su ámbito social.
Cuando la práctica se traslada a la actividad pública o profesional, permite difundir mensajes o ideales para el bien común; de amor a la tierra, su ámbito y su gente; el reconocimiento de la propia identidad y el sentido de pertenencia; para promover sentimientos de amor, justicia y esperanza.
En tal sentido, en estos noveles 100 años de existencia, por haber tenido un importante desarrollo, nuestra ciudad cuenta con una nutrida memoria de acontecimientos, eventos, premiaciones, acaecidos y personajes, y un sinnúmero de actores culturales, que fueron conformando su historia, desde todas las expresiones sociales, deportivas y artísticas, de diversas especies; muchos de ellos, promovidos en el plano nacional, que llevaron el nombre de Gral. San Martín, a la consideración de todo el país.